El Ángel

El Ángel
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Esta semana llegó a la cartelera una increíble historia real, que sigue siendo uno de los casos criminales más impactantes de nuestra región.

Si miramos el pasado latinoamericano, sobre todo durante las décadas de los 70 y 80, sin duda tenemos una abundancia de historias reales que merecen ser llevadas a la pantalla grande. Es que, entre los movimientos sociales, políticos y militares de la época, da la impresión de que prácticamente todos los que vivieron durante aquellos años tienen una historia excepcional que contar. Pero, y como suele ser el caso, cuando se nos entrega muchas veces el mismo contenido, éste rápidamente se hace monótono, por lo que recibir una película sobre aquel entonces, que deje de lado todo lo que es la violencia ideológica y se enfoca simplemente en la violencia, resulta tan interesante como refrescante.

El Ángel está inspirada en la vida de Carlos Robledo Puch, el asesino serial más famoso de la historia criminal argentina. Apodado “El ángel negro” o “El ángel de la muerte”, Robledo Puch cometió once asesinatos y numerosos robos a principios de la década del setenta, cuando aún no había cumplido 20 años. El caso de este joven, autor de crímenes atroces y a la vez de aspecto angelical, conmocionó a la sociedad argentina. Fue detenido en 1972, juzgado y condenado a reclusión perpetua. Permanece detenido desde hace 46 años, lo que lo convierte en el preso más antiguo del país.

Deconstruir este tipo de narración resulta una tarea bastante complicada, porque primero tenemos que ver cuál era el objetivo de la película misma. Para comenzar, y por motivos de dramatismo como también para rellenar los vacíos que quedan en el relato, hay que decir que muchos hechos, acciones y conversaciones que uno ve en cintas basadas en hechos reales, generalmente tiene un factor ficticio, por lo que los dos objetivos primordiales siempre serán contar una historia y entretener al público. Por lo que estas serán las varas con las mediremos la película.

En primer lugar y considerando el peso de esta narración, debemos decir que la cinta mantiene enganchado al espectador desde el minuto uno. Esto porque a lo largo de la historia iremos conociendo a este inusual personaje y podremos ver la evolución del mundo que lo rodea. Decimos del mundo, porque el personaje en sí parece no cambiar, desde un comienzo cuando vemos por primera vez a este cruel ser que parece estar casi desentendido de la gravedad de sus actos, como si la muerte fuera solamente un estado transitorio, algo así como dormir. Esta conciencia paralela del protagonista, majestuosamente interpretado por Lorenzo Ferro, es capaz de mantener al público cautivo, intrigado, porque resulta absolutamente impredecible saber cuál será su siguiente movimiento, su próxima víctima, a la vez que también demuestra una habilidad única de atraer a los que lo rodean con su carisma.

Pero, si bien tiene la habilidad de mantener la atención de los espectadores, la forma en que el personaje principal se comporta y su manera de interactuar con otros, lo convierte en un ser bastante desagradable por él cual es imposible sentir, aunque sea el menor grado de empatía. Obviamente tratándose de un asesino uno podría pensar que esto es algo bueno, pero si tomamos como ejemplo la película de culto “Asesinos Por Naturaleza”, donde uno terminaba alentando a Mickey y Mallory Knox, nos damos cuenta de que Carlos Robledo, más que un antihéroe, es derechamente un villano.

Pero este tema, el de la empatía, no es solamente algo que pasa con el protagonista, ya que, durante los 118 minutos de metraje, se hace muy complicado sentir algo que no sea rechazo por todos los personajes, haciendo que la muerte de uno u otro sea casi anecdótica, más que un hecho impactante o un golpe a la historia.

Más allá de los personajes en sí, hay que realmente destacar lo hecho de parte de los actores, dando muestras una vez más de la calidad artística que tienen nuestros vecinos. El trabajo, por ejemplo, de Peter Lanzani, quien le da vida a un ladrón de poca monta, pero con ilusiones de grandeza, de Cecilia Roth interpretando a la madre de Carlos, y Daniel Fanego como el mentor criminal del protagonista, es simplemente una demostración de lo que la actuación latinoamericana es capaz de lograr.

“El Ángel” es una película muy inusual por decir lo mínimo, es capaz de entretener, intrigar y entusiasmar, pero también de producir repudio y rechazo. Es una historia impactante, que quizás no todos van a disfrutar, pero que debería ser vista por todos. 

Ficha

Título original
Fecha de estreno
Director
Pais
Año
Duración
118 minutos
Distribuidora

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